Sobre mí

30 años de trayectoria


Me llamo Glòria Palomo y llevo más de treinta años dedicada al mundo del masaje y de las terapias manuales. Empecé con mi propia consulta en Barcelona y, desde entonces, he tenido el privilegio de acompañar a muchas personas en su camino hacia una vida más serena y equilibrada. El quiromasaje, el drenaje linfático, la reflexología podal o las técnicas corporales orientales me han enseñado que el cuerpo habla, y que cuando lo escuchamos con atención, despierta una fuerza interior que muchas veces ni imaginamos —como esas raíces que, aunque invisibles, sostienen con firmeza todo el árbol.

 

EL BIENESTAR: MI PRIORIDAD

Mi experiencia en centros de salud y bienestar me ha permitido comprender que el cuerpo tiene una gran capacidad de recuperar el equilibrio cuando le ofrecemos tiempo y espacio. A lo largo de los años también he compartido este conocimiento en talleres y proyectos educativos, como el masaje infantil, donde descubrí lo poderoso que resulta el contacto consciente desde la infancia. Hoy, además, presto especial atención a aquellas personas que conviven con mucho estrés o que, como las Altamente Sensibles (PAS), necesitan un entorno seguro para bajar el ritmo y reconectar consigo mismas.

NATURALEZA Y MASAJE, MIS GRANDES PASIONES

Actualmente, desarrollo mi actividad en el bosque de la finca de Can Ollé, en Rubió. Este espacio natural es mucho más que un escenario: es una parte esencial de la terapia. Aquí ofrezco lo que llamo masaje de bosque, una experiencia donde el sonido de las hojas, el canto de los pájaros y el aroma de la tierra húmeda se funden con las manos que alivian tensiones. Cada sesión es única, porque cada persona lo es. Por eso adapto el masaje a las necesidades físicas y emocionales de cada uno, convirtiéndolo en un auténtico refugio, un oasis donde dejar atrás el ruido y reencontrar la calma.

MIS OBJETIVOS PERSONALES, QUE QUIERO COMPARTIR CONTIGO

Mi propósito es sencillo: ayudarte a recuperar la serenidad y la vitalidad, liberando el
cuerpo de tensiones y dando espacio a la mente para que descanse. Creo que todos
tenemos un lugar interior donde reina la paz, pero a veces necesitamos que alguien nos acompañe hasta él. El masaje es mi manera de hacerlo: un puente entre el cuerpo y la mente, entre la naturaleza y tú, para que puedas reconectar con tu bienestar más profundo.